Peste de Antonino (165-180 dC)

Peste de Antonino (165-180 dC)

Peste de Antonino o “Plaga de Galeno”
165-180 dC

Enfermedad: Viruela hemorrágica
Patógeno: Variola virus
Fallecidos: 3 – 5 millones
% Población: 3 – 5 %
Población época: 100 millones

Peste de Antonino
o “Plaga de Galeno”
165-180 dC

Enfermedad: Viruela hemorrágica
Patógeno: Variola virus
Fallecidos: 3 – 5 millones
% Población: 3 – 5 %
Población época: 100 millones

La primera pandemia
documentada de la historia

Entre los años 160/165 y 180 de nuestra Era, siendo emperador romano Antonino, se extendió por el imperio una plaga cuya caracterización resulta difícil de precisar. Se había iniciado en las comarcas de Asia Menor y alcanzaría Egipto, Grecia e Italia y, considerando el mundo conocido, se considera la “primera pandemia”. Se calculan 5 millones de muertos, que supusieron entre el 10 y el 30% de la población.

Las descripciones, en particular la más precisa, de Galeno, médico y filósofo griego que murió en Roma a principios del siglo III y la conoció de primera mano, la identifican como una viruela hemorrágica, descartando otras posibilidades, como el sarampión. Tuvo un potente impacto social y económico, y provocó agitaciones de perfil religioso, que le atribuyeron causas mágicas y de castigos divinos por el abandono de los cultos a las deidades romanas.

Galeno de Pérgamo
(129 – c. 201/216 dC)

Foto: Alamy

Fue una enfermedad devastadora tras la conquista de América, ante una población que la desconocía por completo y no tenía grado alguno de inmunidad frente a ella. Pero también se cebó en la Europa del siglo XVIII y ha seguido causando estragos hasta su total erradicación en 1977, resultado de una vacunación de escala global.

Si de aquella primera expansión de la viruela, que no es mortal en sí misma, los detalles pueden ser imprecisos, las oleadas posteriores han sido intensas en diversos momentos de la historia. Extremadamente contagiosa, ha llegado a tener tasas de mortalidad del 30%.

El origen de la plaga se considera en Seleusis, en la Mesopotamia Asiática, en el actual territorio de Irak y la propagación se habría dado cuando las tropas de legionarios regresaron de la Mesopotamia, y esparcieron la enfermedad por todo el imperio romano.

Además del movimiento demográfico de los soldados, el traslado de personas entre pueblos y la extensa vía comercial del imperio produjeron entonces que la peste se trasladara rápidamente a diversos lugares del territorio.

El surgimiento del COVID-19 ha podido ser trazado con mucha precisión hasta un mercado de una ciudad china, desde donde se extendió por todo un mundo globalizado en el que miles de personas viajaban a diario por negocios o turismo. A la peste del s. IV se le atribuyó un origen mitológico, según el cuál al romper una arqueta en oriente, en Babilonia, se liberó un aire envenenado que extendía la enfermedad. En realidad, fue la “globalización” de la cuenca mediterránea generada por el imperio, y el trasiego de tropas, lo que expandió la enfermedad.

En nuestra pandemia han enfermado gobernantes de los principales países, pero se han ido recuperando. Por el contrario, el emperador romano murió a causa de la pandemia.

La primera pandemia
documentada de la historia

Entre los años 160/165 y 180 de nuestra Era, siendo emperador romano Antonino, se extendió por el imperio una plaga cuya caracterización resulta difícil de precisar. Se había iniciado en las comarcas de Asia Menor y alcanzaría Egipto, Grecia e Italia y, considerando el mundo conocido, se considera la “primera pandemia”. Se calculan 5 millones de muertos, que supusieron entre el 10 y el 30% de la población.

Las descripciones, en particular la más precisa, de Galeno, médico y filósofo griego que murió en Roma a principios del siglo III y la conoció de primera mano, la identifican como una viruela hemorrágica, descartando otras posibilidades, como el sarampión. Tuvo un potente impacto social y económico, y provocó agitaciones de perfil religioso, que le atribuyeron causas mágicas y de castigos divinos por el abandono de los cultos a las deidades romanas.

Galeno de Pérgamo
(129 – c. 201/216 dC)

Fue una enfermedad devastadora tras la conquista de América, ante una población que la desconocía por completo y no tenía grado alguno de inmunidad frente a ella. Pero también se cebó en la Europa del siglo XVIII y ha seguido causando estragos hasta su total erradicación en 1977, resultado de una vacunación de escala global.

Si de aquella primera expansión de la viruela, que no es mortal en sí misma, los detalles pueden ser imprecisos, las oleadas posteriores han sido intensas en diversos momentos de la historia. Extremadamente contagiosa, ha llegado a tener tasas de mortalidad del 30%.

El origen de la plaga se considera en Seleusis, en la Mesopotamia Asiática, en el actual territorio de Irak y la propagación se habría dado cuando las tropas de legionarios regresaron de la Mesopotamia, y esparcieron la enfermedad por todo el imperio romano.

Además del movimiento demográfico de los soldados, el traslado de personas entre pueblos y la extensa vía comercial del imperio produjeron entonces que la peste se trasladara rápidamente a diversos lugares del territorio.

El surgimiento del COVID-19 ha podido ser trazado con mucha precisión hasta un mercado de una ciudad china, desde donde se extendió por todo un mundo globalizado en el que miles de personas viajaban a diario por negocios o turismo. A la peste del s. IV se le atribuyó un origen mitológico, según el cuál al romper una arqueta en oriente, en Babilonia, se liberó un aire envenenado que extendía la enfermedad. En realidad, fue la “globalización” de la cuenca mediterránea generada por el imperio, y el trasiego de tropas, lo que expandió la enfermedad.

En nuestra pandemia han enfermado gobernantes de los principales países, pero se han ido recuperando. Por el contrario, el emperador romano murió a causa de la pandemia.

La gripe “española” (1918)